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Virus, gusanos, troyanos, bugs y backdoors


Un virus es un veneno. Eso, al menos, se deduce de la etimología latina de la palabra. Y si nos atenemos a los devastadores efectos que algunos programas informáticos pueden provocar si se cuelan en un ordenador, efectivamente este significado se les ajusta como un guante.

¿Qué es un virus informático? Peores que la gripe

En realidad, esta forma de referirse a ellos se debe a las similitudes existentes entre los virus biológicos y los informáticos en sus mecanismos de propagación, generalmente a costa de los organismos en que se introduce.

Los virus informáticos son programas, habitualmente ocultos dentro de otro programa, correo electrónico, pagina web, fichero o volumen. Se ejecutan automáticamente, haciendo copias de sí dentro de otros programas a los que infectan. Esta capacidad de copiarse a sí mismos genera un efecto de propagación exponencial, que además suele conllevar la alteración del funcionamiento del equipo infectado.

Tipos de virus. Una familia numerosa y malintencionada

Los virus no están solos, tienen algunos parientes cercanos que pueden ser igual o más dañinos que ellos: los gusanos, los troyanos y los backdoors. Aunque muchas veces se les suele considerar a todos como virus, los perjuicios que generan y las técnicas que usan son diferentes.

Hay que tener en cuenta que, además, muchos de los virus actuales combinan características de todos los tipos para ser más letales: son los conocidos como amenazas combinadas o blended threats.

Gusanos

Los gusanos son programas muy similares a los virus, ya que también hacen copias de sí mismos y tienen efectos dañinos para los ordenadores, pero se diferencian en que no necesitan infectar otros ficheros para reproducirse.

Básicamente, los gusanos se limitan a realizar copias de sí mismos sin tocar ni dañar ningún otro fichero, pero se reproducen a tal velocidad que pueden colapsar por saturación las redes en las que se infiltran. Principalmente se extienden a través del correo electrónico, como el conocido MyDoom.

Troyanos

Un troyano o caballo de Troya es un programa que se diferencia de los virus en que no se reproduce infectando otros ficheros. Tampoco se propaga haciendo copias de sí mismo como hacen los gusanos. Su nombre deriva del parecido en su forma de actuar con los astutos griegos de la mitología. Llegan al ordenador como un programa aparentemente inofensivo, pero al ejecutarlo instala en el ordenador un segundo programa: el troyano.

Los efectos de los troyanos pueden ser muy peligrosos. Permiten realizar intrusiones o ataques contra el ordenador afectado, realizando acciones tales como capturar todos los textos introducidos mediante el teclado o registrar las contraseñas introducidas por el usuario.

backdoors

Es un programa que se introduce en el ordenador de manera encubierta aparentando ser inofensivo. Una vez ejecutado, establece una "puerta trasera" a través de la cual es posible controlar el ordenador afectado. Esto permite realizar en éste acciones que comprometan la confidencialidad del usuario o dificultar su trabajo.

Las acciones permitidas por los backdoors pueden resultar muy perjudiciales. Entre ellas se encuentran la eliminación de ficheros o la destrucción de la información del disco duro. Además, pueden capturar y reenviar datos confidenciales a una dirección externa o abrir puertos de comunicaciones, permitiendo que un posible intruso controle tu ordenador de forma remota.

Los virus utilizan los elementos de comunicación entre diferentes computadoras para propagarse, pudiendo combinar diferentes estrategias en su proceso de diseminación.


¿Cómo llegan hasta computadora? Jugando al escondite

Para llegar hasta tu ordenador y contagiarte, los virus tienen que viajar. Y tienen su forma preferida de hacerlo, aunque prácticamente se trasladan por cualquier medio.

Los sistemas de comunicación bajo diferentes protocolos (correo electrónico, páginas web o redes P2P) son su forma de transporte predilecta, pero pueden propagarse a través de cualquier método de intercambio: ficheros ejecutables, ficheros que ejecutan macros o sistemas de almacenamiento, desde discos duros, disquetes o servidores, hasta CD-ROM y DVD.

Los virus informáticos son cada vez más sofisticados. Sus programadores intentan esconderlos cada vez mejor y también que se trasladen a mayor velocidad entre un PC y otro. La popularización de Internet ha sido un regalo para ellos: en la Red han encontrado su hábitat natural y en la falta de previsión de muchos usuarios el caldo de cultivo necesario para multiplicarse.

Tanto es así que juegan con sutiles mecanismos psicológicos, presentándose por ejemplo como inocentes correos electrónicos en los que se solicita una opinión, contando con que habrá muchos incautos que acepten contestar.

Los escondites más comunes de los virus son:
Las páginas web. Están escritas en determinados lenguajes (HTML, Java, PHP, etc.) y pueden contener elementos (Applets Java y controles ActiveX) que permiten a los virus esconderse en ellos. Al visitar la página, se produce la infección.

Los mensajes de correo electrónico. Son los escondites preferidos de los virus, pues se trata del medio de propagación más rápido. Estos mensajes pueden contener ficheros infectados o incluso producir la infección con su simple lectura y apertura.

La memoria del ordenador. Los virus y las amenazas se colocan y quedan residentes en ella, esperando a que ocurra algo que les permita entrar en acción.

El sector de arranque. Es un área especial de un disco, que almacena información sobre sus características y su contenido. Los virus, concretamente los de boot, se alojan en ella para infectar al ordenador.

Los ficheros con macros. Las macros son pequeños programas que ayudan a realizar ciertas tareas y están incorporados dentro de documentos Word (ficheros con extensión .doc), hojas de cálculo Excel (extensión .xls) o presentaciones PowerPoint (extensión .ppt o .pps). Al ser programas, las macros pueden ser infectadas por los virus. Hasta hace relativamente poco éste era el lugar preferido de los virus para ocultarse, aunque en la actualidad ha sido desplazado por los mensajes de correo electrónico y las páginas web.

¿Qué efectos tienen? Los virus no son una broma

Una de las epidemias más terribles sufridas en Europa fue la gripe que asoló el continente en 1918. En aquella ocasión, la velocidad de propagación del virus y su impresionante poder reproductivo una vez que invadía un cuerpo humano, llevaron el suceso hasta las enciclopedias.

Evidentemente, nadie se muere porque un virus informático entre en su ordenador. Pero su peligro no puede tomarse a broma. Los ordenadores son cada vez más rápidos y las formas de comunicación más eficaces: rapidez y facilidad de reproducción, justo las características necesarias para que un virus sea peligroso.

El conocido Sasser, por ejemplo, ha conseguido desquiciar la paciencia de miles y miles de personas en el planeta. Este virus, una vez se cuela en el ordenador, es capaz de provocar su reinicio cada pocos minutos, con la consiguiente desesperación del sufrido usuario y las molestias posteriores para conseguir detectarlo y eliminarlo de forma definitiva.

Pérdida de datos, de tiempo, de información, de conocimiento, de dinero... La suma de estas pérdidas empieza a alcanzar volúmenes billonarios, colocando la seguridad informática casi en el mismo nivel de prioridad que los precios del petróleo.

Bugs y agujeros de seguridad

Bichos. Extraño nombre para un término informático. Pero todo tiene su explicación.
¿Qué es un bug? Malditos bichos

En los inicios de la computación los ordenadores no contenían los circuitos integrados con millones de transistores de hoy en día. Las operaciones de cálculo se llevaban a cabo con cientos de válvulas de vacío y las funciones de memoria se realizaban en tejidos de cientos de cables y arandelas magnetizadas, que necesitaban varias habitaciones para desplegarse. Uno de estos ordenadores históricos era el Eniac.

En cierta ocasión, este gigantesco equipo comenzó a fallar y no lograba ejecutar ningún programa. El problema persistía durante tanto tiempo, que los programadores decidieron revisar el sistema por completo, aunque tal misión pudiera llevarles semanas enteras de trabajo. Por fin, entre una maraña de cables, uno de ellos encontró el cadáver de una polilla que cortocircuitaba la memoria. Al retirarla todo volvió a funcionar. Desde entonces los errores de programación se conocen como bugs (bichos en ingles).

¿Qué provoca un bug? Errores desconcertantes

Eso fue en el origen. No es necesario, por tanto, que ahora desmontes tu equipo tratando de buscar algún bicho que provoque los fallos. Es cierto que, a veces, los errores que se registran tienen unas características tan especiales, que casi podrías imaginarte una polilla malintencionada dirigiendo las operaciones desde el interior de un circuito.

La explicación, obviamente, es mucho más prosaica. Todo el software que tienes instalado en tu ordenador puede tener errores; al fin y al cabo, detrás de un programa informático hay un equipo de personas encargadas de desarrollarlo y éstas, en ocasiones, también se equivocan.

Cuanto mayor sea el nivel de complejidad de las tareas que ejecuta el programa, mayores son sus posibilidades de tener errores. Los bugs más preocupantes son aquellos que afectan al sistema operativo del ordenador, puesto que es el elemento común a todas las actividades que realizamos con el equipo.

Un bug puede tener efectos desconcertantes, como que un fichero no pueda imprimirse, o errores graves que afecten a la seguridad de tu PC. Cuando esto es así se convierten en verdaderos agujeros por los que cualquier intruso puede colarse.

Los agujeros de seguridad se diferencian de los bugs corrientes en que no se suelen detectar, ya que no están asociados a disfunciones del software. Sin embargo, sí son buscados de forma intensiva por muchos programadores, con el objeto de invadir ordenadores ajenos.

¿Cómo detectarlo? Buscando agujas en un pajar

La única forma verdaderamente fiable de detectar un bug en cualquier programa es ejecutarlo en todas las condiciones posibles. Pero, como es lógico, las combinaciones son tan numerosas que eso sería como buscar agujas en un pajar.

Lo habitual es que las nuevas versiones de un software tengan errores que se van corrigiendo a medida que se van detectando. Esta es la explicación a la necesidad de ir generando nuevas versiones o, simplemente, de parches específicos para resolver los problemas creados por los bugs.

Lo mejor que puedes hacer cuando te encuentres con un error al que no encuentras explicación, es ponerte en contacto con el fabricante del software que estás utilizando y comunicárselo, ya que puedes hallarte en presencia de un bug.

¿Qué formas hay para protegerse? Estar al día, garantía de seguridad

Evidentemente no está en tu mano que los programadores de software dejen de cometer errores. Por ello es difícil asegurar que nunca vayas a encontrarte con un bug o que puedas garantizar que estás protegido contra ellos.

Sin embargo y como es habitual en materia de seguridad, existen algunas pautas de conducta que pueden ayudarte a mitigar los efectos de los bugs.

* Realizar copias de seguridad o backups de forma sistemática para prevenir posibles pérdidas de información.

* Utilizar los servicios de actualización automática de los fabricantes o, en su defecto, asegurarse de tener instalados los últimos parches o actualizaciones.